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Lenacapavir: México autoriza una inyección para prevenir el VIH, ¿cuándo estará disponible?
Por Redacción Notus ·
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México.- México incorporó una nueva alternativa para prevenir el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), luego de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) autorizó el registro sanitario del lenacapavir, un medicamento de acción prolongada que puede administrarse mediante dos aplicaciones al año como profilaxis preexposición (PrEP).
Para la Dra. Adriana Villafuerte García, profesora del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM y especialista en VIH/sida por la Universidad de Emory, uno de los principales aportes del medicamento es que puede facilitar la continuidad de la prevención entre las personas que enfrentan dificultades para mantener un tratamiento diario.
Una de las diferencias más relevantes para su uso cotidiano es la duración de su efecto. El lenacapavir permite mantener un esquema de PrEP con dos aplicaciones al año, aproximadamente cada seis meses. En cambio, el cabotegravir inyectable se administra cada dos meses después de su fase inicial, mientras que la PrEP oral con tenofovir y emtricitabina suele requerir una toma diaria.
El primero se realizó entre mujeres en Sudáfrica y Uganda. El segundo incluyó a hombres que tienen sexo con hombres, personas trans y personas no binarias en distintos países, entre ellos México.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó los resultados de ambos ensayos y, en 2025, recomendó el lenacapavir como una opción adicional de PrEP para prevenir el VIH.
Estas cifras corresponden a poblaciones y comparaciones específicas de cada estudio; no deben interpretarse como una comparación directa entre el lenacapavir y el cabotegravir. Tampoco significan que la protección esté garantizada en todas las circunstancias.
Villafuerte García mencionó a hombres que tienen sexo con hombres, personas trans, personas que realizan trabajo sexual, personas que se inyectan sustancias y personas con parejas sexuales en contextos de exposición al VIH, entre otros grupos.
Más que sustituir las opciones existentes, este medicamento suma una posibilidad: que la prevención se adapte mejor a las necesidades de cada persona. Su impacto en México dependerá de que el registro sanitario se traduzca en compras, financiamiento y acceso efectivo para la población que podría beneficiarse.