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Retrato de Sergio Pitol Demenéghi

Sergio Pitol Demenéghi

Lugar
Xalapa, Veracruz de Ignacio de la Llave
Fallecimiento
12 de abril de 2018

En su memoria

SERGIO PITOL DEMENÉGHI

(Puebla, 18 de marzo de 1933-Xalapa, 12 de abril de 2018)
A los cuatro años se trasladó al ingenio veracruzano El Potrero, tras la muerte de su padre. Al poco tiempo, cuando tenía cinco años, su madre murió ahogada en el río Atoyac. Huérfano, creció en una casa grande en este pequeño pueblo de menos de tres mil habitantes.
Pasó su infancia rodeado de adultos que expresaban en sus conversaciones una gran nostalgia por el mundo anterior a la Revolución, un mundo destruido del que guardaban recuerdos contradictorios: tan pronto evocaban las virtudes de aquel paraíso perdido como se quejaban por las miserias y calamidades que habían pasado en aquella época.
Durante varios años estuvo enfermo de paludismo, lo que le obligó a recluirse en casa, tiempo que aprovechó para entregarse a la lectura: comenzó con Verne, Stevenson, Dickens, y a los doce años ya había terminado Guerra y paz. A los diecisiete años, ya estaba familiarizado con Marcel Proust, Faulkner, Thomas Mann, Virginia Woolf, Kafka, Neruda, Borges, los poetas del grupo Los Contemporáneos, mexicanos, los de la generación del 27 y los clásicos españoles. Todos los veranos solía ir con su abuela y su hermano a un balneario a tomar aguas minerales, aunque nunca llegó a experimentar una gran mejoría.
A los dieciséis años, llegó a la Ciudad de México para estudiar en la universidad, y encontró su vocación verdadera, su camino hacia la literatura, en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, influyéndole notablemente su maestro don Manuel Martínez Pedroso, catedrático de Teoría del Estado y Derecho internacional. Dijo de él: «Don Manuel fue una de las personas más sabias que he conocido.»

Se licenció en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, y fue titular de esa carrera en su alma máter, en la Universidad Veracruzana de Xalapa y en la Universidad de Brístol. En los años 50 organizó en su departamento, en la calle de Londres, las sesiones de la célula Federico Engels, donde participaron: Nancy Cárdenas, Luis Prieto Reyes, José Revueltas entre otras personas. En aquel entonces Sergio Pitol ya era amigo de Carlos Monsivaís y José Emilio Pacheco. Pero su amistad con Luis, era especial:

“Pitol y un compañero suyo de la Facultad, Luis Prieto Reyes, carnavalizan sin ese término, con esa actitud lo que ven y viven. El peligro de tratarlos es amanecer convertido en un personaje hilarante, o en alguien sabedor de su condena: en el tour de las metamorfosis uno sólo se reconoce en su parodia.”

De sus gustos y amores en aquellos días, hay un ligero mutis, que se vuelve ironía en la pluma de Luis González de Alba, cuando rememora la amistad entre Sergio Pitol y Carlos Monsivaís:

“Uno fue el de Sergio Pitol en El arte de la fuga, luego repetido en Milenio: son ambos veinteañeros y salen de una librería del centro cargados de libros, cruzan la Alameda (la A-la-me-da, of all places!), y mientras vuelan sobre ese pantano sólo hablan de los hallazgos adquiridos, no recuerdo: Schwob, Browning, quizá Mann, Broch, revistas inglesas. Y nunca ven ni comentan nada, veinteañeros castísimos, aves que cruzan la Alameda y no se manchan.”

Fue miembro del Servicio Exterior Mexicano desde 1960, para el que trabajó como agregado cultural en París, Varsovia, Budapest, Moscú y Praga. Su paso por Moscú afianzó en él su afición por la literatura rusa en general y por Antón Chéjov en particular. En Francia, Sergio y Luis González de Alba se encuentran, son amigos:
“En Francia, la vida emotiva y sexual se desarrolla por un lado con dos grupos de amigos, franceses y mexicanos. Entre aquéllos está Michel, Philippe, Daniel; entre éstos, quienes se reúnen en el departamento de Sergio Pitol.”
Años después Luis González de Alba, hara un recuento en “Otros Días, otros años” de cómo le bajó el novio a Sergio Pitol. Durante esa época y en una de las reuniones en el departamento de Sergio, se flecharon prácticamente, el escritor Juan Soriano y el bailarín polaco Marek Keller.
Además, residió en Roma, Pekín y Barcelona por motivos de estudio y trabajo. En esta última ciudad, vivió entre 1969 y 1972, y allí tradujo para varias editoriales, entre ellas Seix Barral, Tusquets y Anagrama (la cual publica sus obras en España).

En sus escapadas a México, solía ir a las juntas del Frente de Liberación Homosexual, despúes de todo Nancy y Luis eran sus amigos de toda una vida, Sergio fue generoso y coherente al dar su firma para aquel documento escrito y redactado a seis manos, las de Nancy Cárdenas, Carlos Monsivaís y Luis González de Alba: Contra la práctica del ciudadano como botín policiaco, donde se denunciaba el acoso sistemático a la entonces población homosexual.

Hacia 1974-1975, Sergio Pitol era Consejero Cultural en la Embajada de México en París, ahí vivía con Piotrek, un joven de “belleza rara”, a quién hizo venir de Varsovia, esta era la relación que tenían según Vilma Fuentes:

“En esa época, vivía con Piotrek, un joven de una belleza rara, a quien hizo venir de Varsovia. El muchacho no sabía una palabra de francés ni de español, pero nos escuchaba con una atención tal que daba la impresión de comprender lo que platicábamos. Sergio se dirigía a él en la lengua polaca para pedirle que nos sirviera un vodka, en pocas ocasiones para traducirle nuestra conversación. Esto no impedía a Piotrek reír cuando nosotros reíamos, lo cual era frecuente (…)
En la época, salir de los países del Este era una auténtica proeza. Sin contar que obtener un permiso de residencia en la nación francesa era muy difícil para alguien venido del otro lado de la llamada Cortina de hierro. Tampoco existía el matrimonio entre homosexuales. Así, para legalizar la situación de Piotrek en Francia, Sergio pidió mi mano… para el muchacho.”
El matrimonio no se realizó, Sergio se fue como agregado a otra embajada europea en el Este y Piotrek se convirtió en actor.

Vivió desde 1993 en Xalapa, capital del estado mexicano de Veracruz, donde realizaba tertulias, así como proyecciones de cine o invitaba a sus amistades a escuchar ópera, era común verlo caminar en las calles de Xalapa. Braulio Peralta hace un reconocimiento especial a la conocida labor de editor y traductor, que tuvo Sergio Pitol:

“ No quiero omitir que pocos saben que en tu oficio de editor y traductor hiciste mucho por los gays en esos “Cuadernos ínfimos” que publicaba Tusquets con títulos sugeridos por ti: Los primeros movimientos a favor de los derechos homosexuales. 1864–1935, o los dos tomos de Cónsules de Sodoma, con entrevistas a escritores homosexuales. Tú, tan discreto y ahí estabas al lado de Carlos Monsiváis incitando a crear movimiento gay en México, desde los 70.
El 23 de enero de 1997, fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua. Entre su obra destaca: Tiempo cercado, 1959; Infierno de todos, 1971; No hay tal lugar, 1967; Del encuentro nupcial, 1970; Nocturno de Bujara, 1981, reeditado por Anagrama como Vals de Mefisto, 1984, incluye: "Mephisto-Waltzer", "El relato veneciano de Billie Upward", "Asimetría", "Nocturno de Bujara": Cementerio de tordos, 1982: Cuerpo presente, 1990; Un largo viaje, 1999: El tañido de una flauta, 1972; El desfile del amor, 1984; Juegos florales, 1985: Domar a la divina garza, 1988; La vida conyugal, 1991; Los climas, 1972; De Jane Austen a Virginia Woolf : seis novelistas en sus textos, 1975: La casa de la tribu, 1989; Juan Soriano: el perpetuo rebelde, 1993; Adicción a los ingleses: vida y obra de diez novelistas, 2002; De la realidad a la literatura, 2003; El tercer personaje, ensayos, 2013; El arte de la fuga, 1996; Pasión por la trama, 1998; El viaje, 2000; El mago de Viena, 2005; Una autobiografía soterrada, 2010 y Memoria: 1933-1966, 2011 entre otras obras.
Pitol fue también conocido por sus traducciones al español de novelas de autores clásicos en lengua inglesa, como Jane Austen, Joseph Conrad, Lewis Carroll y Henry James, entre otros.

En los últimas décadas de su vida, Sergio se encontró en una batalla legal por su custodia, entre su familia y sus “amistades”, donde la salud del escritor se descuidaba al igual que se repartía o se vendían sus propiedades, algunos libros de él fueron encontrados por casualidad en librerías de viejo:

“…la familia señala a un tal Rodolfo Mendoza, cercano a Pitol desde 2011, como un operador intestino dentro del conflicto por la tutoría patrimonial, y le acusa de llegar a despedir a doña Yola, el ama de llaves que cuidó y atendió a Sergio durante 24 años.”
El Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Veracruz, se mantiene como tutor interino del escritor desde 2015, por un juicio de interdicción del Juzgado Octavo de Primera Instancia Especializado en Materia de Familia de Veracruz. Han cambiado los “curadores”, que resguardan su integridad. Antes fueron sus amigas Elizabeth Corral y Nidia Vincent, hoy los cuidados de Pitol están en manos de su primo y su sobrina.
Pitol comenzó a agravar a partir del 2016. Nidia Vincent, quien hasta mayo de 2016 fue su curadora junto con Elizabeth Corral, pidió la remoción de la curaduría por varias razones, en especial porque su madre, de 94 años, estaba muy enferma. Nadia expresó lo siguiente:
“Cuando esto inició el maestro Sergio nos pidió apoyo, esto fue a finales de agosto de 2014; estaba muchísimo mejor, oía un poco, con mucha dificultad pero se comunicaba con nosotros y fue a solicitud suya que estuve apoyándolo porque es un amigo muy querido y un hombre muy bueno, pero en mayo yo tenía esta situación de mi madre que cada vez se volvía más complicada y sentí una situación muy tensa con la familia Demeneghi, muy desagradable, y también me parece que el maestro entraba a una nueva fase de su vida donde cada vez estaría con menos posibilidades de decidir, y para mí algo que siempre fue muy claro es que yo ayudaría al maestro a tomar sus decisiones pero nunca a decidir por él”.

En el 2016, Sergio tuvo una crisis de salud, como resultado de ello su chofer, Guillermo Perdomo y su enfermera Leydi Miranda, dejaron de trabajar para él. Su sobrina Laura Demeneghi, lo encontró en el siguiente estado:

“Postrado en la cama, con úlceras en la espalda, con una infección urinaria, sin ropa en el armario, con puros andrajos y con la alfombra de su habitación oliendo a orín de perro”.

Semanas antes de fallecer la Universidad Veracruzana (UV) se negaba a pagar a Luis Demeneghi las regalías y la pensión de Sergio, quien seguía ostentando el cargo de profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de ese centro de estudios. Y le negó, también, algo mucho más elemental y vital para él: los servicios de salud que otorga la universidad, pues sin los comprobantes de pago, Pitol no puede tener acceso a ellos. Pero la UV, a pesar de una notificación judicial, sostuvo que el DIF era el tutor legal del personaje y se lavó las manos.

La familia de Sergio interpuso una denuncia penal contra la tutora y curadoras anteriores debido a los bienes faltantes y al descuido de la salud del escritor.
Sergio, seguía viviendo en su casa del Centro Histórico de Xalapa –Pino Suárez 11-, alejando de sus amistades, pues por su estado de salud tan complicado, no era factible que se le viera, sin embargo gozaba del cariño de sus dos labradores fieles: Homero y Lola.

Falleció por complicaciones de una afasia progresiva que lo acompañaba desde hacía varios años

http://www.debatefeminista.cieg.unam.mx/.../010_17.pdf
https://www.proceso.com.mx/.../monsivais-y-sus...
https://www.letraslibres.com/.../sergio-pitol-el-autor-y...
https://www.azc.uam.mx/publica.../tye/tye16/art_hist_07.html
http://www.eluniversal.com.mx/.../sergio-pitol-vive-etapa...
https://www.animalpolitico.com/.../las-parejas-gay-mas.../
PERALTA, Braulio, El Closet de Cristal, 2016

Fuentes

Notas periodísticas y publicaciones con las que documentamos este caso. Se abren en otra pestaña.

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