Antonio Alatorre Chavez
- Lugar
- Ciudad de México
- Fallecimiento
- 21 de octubre de 2010
En su memoria
ANTONIO ALATORRE CHAVEZ
(Autlán de la Grana, Jalisco, 25 de julio de 1922 - Ciudad de México, 21 de octubre de 2010)
hijo de don Gumersindo Alatorre Enríquez y doña Sara Chávez Aguilar. Sus estudios primarios los hizo en Autlán en la Escuela Oficial Elemental y Superior para niños bajo la dirección de la ilustre maestra doña María Mares.En el año de 1932 ingresó al Seminario de los Misioneros del Espíritu Santo en la Ciudad de México, hasta terminar sus estudios de filosofía. Ahí aprendió latín, griego, francés e inglés.
Inclinado hacia otras disciplinas dejó el seminario y se trasladó a Guadalajara, donde ofreció trabajos de profesor de literatura y fundó, con Juan José Arreola y Juan Rulfo , la revista literaria "Pan" (1945). En 1943 comenzó la carrera de derecho en la Universidad Autónoma de Guadalajara, misma que abandonaría en 1944 para estudiar literatura de 1947 a 1950 en la Universidad Nacional Autónoma de México y filología en El Colegio de México, donde fue discípulo de Raimundo Lida
Radicado en la Ciudad de México desde el año 1941, trabajó unos años como traductor en el Fondo de Cultura Económica y realizó estudios de literatura española en El Colegio de México, institución en la que fue secretario. Alatorre continuó sus estudios en Francia y en España con profesores de la talla de Raymond Lebergue y Marcel Bataillon.
Alatorre fue editor, de Historia Mexicana (El Colegio de México, 1952-1959). Codirigió la Revista Mexicana de Literatura (1958-1960) y participó también en Diálogos, Vuelta, Pauta, Biblioteca de México, Nexos, Paréntesis y Letras Libres.
A partir de 1951, Alatorre ejerció un puesto como profesor e investigador en el Colegio de México, y desde 1953 y hasta 1972 dirigió el Centro de Estudios Filológicos (posteriormente llamado Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios) de dicha institución. También en esta época editó y dirigió la Nueva Revista de Filología Hispánica. por aquella época conoció a quien fuera su esposa durante algunos años, la filóloga mexicana Margit Frenk Freund, con quien tuvo tres hijos: Silvia, Gerardo y Claudio. Alatorre obtuvo la beca Guggenheim en 1960.
En 1972 conoció a quien fuera su pareja durante los últimos 38 años de su vida: Miguel Ventura en Princeton:
"Antonio fue mi maestro en un curso que pudo haber sido uno más de tronco común de introducción a la literatura latinoamericana. Afortunadamente, no fue sólo un curso más sino que cambió el rumbo de mi vida. Fue el comienzo de una aventura de conocernos y compartir nuestras vidas a lo largo de 38 años. Antes de ir a su clase, tenía yo que asistir obligatoriamente a un curso de educación física —tenis y patinaje sobre hielo—, por eso siempre llegaba un poco tarde. Al llegar, Antonio ya estaba en marcha. Lo que más me impresionaba de este profesor, fumador compulsivo, con pelo largo pero vestido de saco y corbata, era cómo hablaba, y de cosas que a veces se salían del tema, lo que era poco ortodoxo en la academia gringa. Por ejemplo, un día que llegué tarde a la clase, me desconcertó oírlo hablar en inglés, explicando que estaba muy decepcionado de nosotros porque nunca hablábamos en clase; éramos una bola de estudiantes sumamente tímidos. Inmediatamente después empezó a impartir una cátedra sobre la masturbación, siempre en inglés. Si había una cosa que Antonio odiaba era hablar inglés así que era una forma de decirnos que hiciéramos un chingado esfuerzo. Nunca en mi vida había oído a alguien hablar de una forma tan lúcida como seductora. Antonio hablaba, y hablaba, y hablaba, y le fluían las palabras y las ideas mientras no paraba de fumar. Fuera de clase, me contaba del mundo de su infancia en Autlán, Jalisco, sobre literatura, su matrimonio en ruinas, sus hijos, sexo, de música y de mil cosas más. En nuestros largos paseos por Princeton, Antonio me comunicaba su intoxicación con las palabras y la propia celebración de alguien que acababa de descubrir la fuerza de su parloteo y de su balbuceo. Antonio fue un narrador nato."
Fue galardonado con el Premio Jalisco de Literatura en 1994 y con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura en 1998. Fue asimismo nombrado miembro de El Colegio Nacional el 26 de junio de 1981 y miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua el 13 de septiembre de 2001.
A la par del hombre de letras y académico que el mundo de la cultura conocía, Miguel Ventura nos deja una semblanza más humana de él:
"Antonio y yo compartimos muchos años de vida juntos; junto a él llegué a amar este país. Los dos somos de familias humildes; nuestros abuelos fueron campesinos. Antonio no tenía mucho en común con intelectuales señoritos como Jaime García Terrés (a quien respetaba mucho, por cierto) o Carlos Fuentes; nunca supo jugar ni le interesaron los jueguitos sociales de la burguesía intelectual mexicana. Llegué a entender las implicaciones de ser “culto” en México y lo importante de poder tener un poquito de culturita para poder distinguirse de los no-cultos. Antonio podía ser sumamente cortés y sumamente directo, al punto de ser grosero, una calidad que molestaba mucho a sus interlocutores. Aquello fue el resultado de los casi 10 años de educación que tuvo en un seminario religioso. Esa experiencia no solamente lo hizo ateo (aunque creo que Antonio siempre fue ateo, ya que él no era capaz de creer en pendejadas), no era necesariamente rabioso, pero estaba totalmente en contra de las creencias fantasiosas de cualquier religión. A lo largo de nuestra vida juntos, nos desenvolvimos en mundos totalmente diferentes: yo como artista plástico y él como filólogo y crítico literario. Mientras Antonio escribía sobre sonetos barrocos, yo, vestido de pies a cabeza en un traje de látex color rosa, daba a luz treinta glifos en uno de mis videos. Cada quien trabajaba en su mundo. No estábamos totalmente enterados lo que hacía el otro en su trabajo; compartíamos nuestros tiempos libres, viajamos juntos, me dediqué a restaurar y arreglar nuestra casa y jardín. A mí nunca me interesaron ni el mundo del Colegio de México, ni el del Colegio Nacional o el mundo literario decimonónico del México de los setenta, ochenta y noventa. Eso sí, me divertían enormemente las descripciones que hacía de aquellos mundos: las juntas con todo y sus protocolos, las interminables comidotas en El Colegio Nacional, los desayunos con algún secretario de Educación, los pleititos entre académicos e intelectuales. Después del divorcio de Antonio en 1975 y, quizás porque éramos una pareja de hombres gays, Antonio se alejó de muchos de sus colegas y vivimos una vida muy privada. Aunque no hablaba mucho a sus colegas de nosotros, el mundito intelectual mexicano tenía una cierta actitud hipócrita con respecto a nuestra relación, la de un hombre maduro como Antonio con un joven como yo. Antonio y yo nos casamos en 2010 al legalizarse la unión gay. Indudablemente, Antonio fue sumamente valiente al tomar decisiones en el México de hace más de 35 años, que estaba muy lejos de ser un país donde ya las parejas gays se pueden casar legalmente. Durante los primeros años de vida juntos, nos sentimos cómodos con un reducido grupo de amigos, entre ellos Jorge Aguilar Mora, Coral Bracho, Marcelo Uribe y David Huerta; después hubo otros amigos, pero siempre pocos. Antonio tenía un sentido del humor muy diferente al de colegas de su edad que en general no tenían ninguno, y eso fue un factor decisivo en la relación tan larga que tuvimos."
A lo largo de su vida ejerció la crítica literaria y la traducción de más de treinta libros del latín, francés, inglés, alemán, portugués e italiano. Murió en su casa de un paro cardíaco.
Fuentes
Notas periodísticas y publicaciones con las que documentamos este caso. Se abren en otra pestaña.