Luis Barragán Morfin
- Edad
- 86 años
- Lugar
- Ciudad de México
- Fallecimiento
- 22 de noviembre de 1988
En su memoria
LUIS BARRAGAN MORFIN
(Guadalajara, Jalisco, México 9 de marzo de 1902 - México, D. F. 22 de noviembre de 1988)
Luis Barragán nació en el seno de una próspera familia de hacendados, muy católica como era lo normal en las familias de su estirpe. Fue hijo de Juan José Barragán y Ángela Morfín. Pasó su niñez, en el barrio de Santa Mónica de su ciudad natal. Solía pasar sus vacaciones en la hacienda de Corrales, en los alrededores de Mazamitla, Jalisco. La experiencia infantil de esas estancias en el campo, dejaría una profunda huella que se reflejaría en su creación artística y daría como resultado la "definición de un estilo mexicano universal". Estudió en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara, donde conoció a personajes como Rafael Urzúa y Pedro Castellanos, con quienes entabló una profunda y perdurable amistad. Su interés por la arquitectura, según afirmaba él mismo, había nacido fundamentalmente de la influencia del ingeniero Agustín Basave.
Viajó a Francia y España de 1925 a 1926; en París visitó la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes. Impresionado por una foto de un jardín diseñado por Ferdinand Bac, lo buscó y logro establecer una estrecha amistad con èl. En su viaje tiene un encuentro con las culturas mediterráneas, tanto europeas como musulmanas, que influyeron en su arquitectura (en especial con la ciudades mediterráneas, la jardinería y el uso expresivo del agua y con la Alhambra de Granada). Conoció a Le Corbusier en 1931, cuando asistió a sus conferencias en París y tuvo la oportunidad de estudiar su obra.
Entre 1927 y 1936 ejerció su práctica profesional en Guadalajara remodelando y proyectando casas, con un estilo derivado tanto de las influencias de la arquitectura mediterránea como de las tradiciones locales. Su primera obra en forma fue la remodelación de la casa del licenciado Emiliano Robles León, notable abogado tapatío cuya casa estaba en la esquina de las calles de Pavo y Madero. En dicha remodelación destacó el trabajo de la madera en barandales y puertas, diseñadas por el mismo Barragán, así como el patio central, dotado de una fuente.
Complacido por el resultado de la obra del joven arquitecto, el señor Robles León le encargó remodelaciones para diversas casas para renta así como el de su casa de descanso en Chapala. Su primera intervención en el espacio público fue, junto con su hermano Juan José, en el parque de la Revolución de Guadalajara, hoy prácticamente inexistentes. En 1931 viajó a Nueva York donde conoció a Frederick Kiesler y se publicó por primera vez en el extranjero un artículo sobre su obra en Architectural Review y House and Garden. Posteriormente pasó a residir en la ciudad de México, donde proyectó varias construcciones habitacionales de inspiración funcionalista y con carácter netamente comercial, en su etapa conocida como racionalista. En 1951 visitó Marruecos.
En el plano personal Barragán cultivo muchas amistades, tales como Jesús Chucho Reyes Ferreira, Ignacio Díaz Morales, Miguel Covarrubias y Rosa Covarrubias, Juan Soriano, Edmundo O'Gorman, Gerardo Murillo Dr. Atl, Salvador Novo, José Clemente Orozco, Diego Rivera y Frida Kahlo, Dolores del Río, María Félix, Miguel Alemán Valdés, Eduardo Prieto López, John Huston, Louis I. Kahn, Andrés Casillas de Alba, Ricardo Legorreta, Elena Poniatowska. La intensidad de su fe católica le provocò un clòset del tamaño de sus obras, por ello gustaba interpretar el rol de Don Juan, para esquivar las miradas propias y ajenas, aunque su homosexualidad era un secreto a voces, de los pocos resquisicios que dejó fue el hecho de heredar La Casa Barragán a un “amigo y colaborador intimo” que lo acompaño durante los últimos años.
Su obra fue refinando un lenguaje en el cual se hallan elementos de la arquitectura magrebí, África, España y de las zonas rurales de su natal estado de Jalisco. El lenguaje formal de su arquitectura está hecho de construcciones masivas, con gruesos muros y aberturas dosificadas, donde los acabados son de marcada textura y con brillantes colores. Elementos como el agua y la luz desempeñan un papel fundamental en sus proyectos, casi siempre enriquecidos por jardines. Tal vez su obra habla más sobre el Barragán íntimo que lo que el maestro quiso decir de sí.
Entre 1955 y 1960 restauró el Convento de las Capuchinas Sacramentarias en Tlalpan; en 1957 realizó el proyecto de escultura urbana de las torres de Satélite, en colaboración con el escultor Mathias Goeritz y en 1976 construyó la Casa Gilardi, en la cual sobresale el uso del color en el comedor-piscina.
Su discurso sobre la arquitectura vernácula coincidió en los 60 y 70 con intereses estructuralistas y de semiótica de la arquitectura. El mundo arquitectónico de Nueva York lo lanzó al estrellato internacional mediante la exposición de 1976 del Museo de Arte Moderno de Nueva York llamada "The Architecture of Luis Barragan". Fue miembro del SAM y de la AIA, y obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura del gobierno de México. El máximo reconocimiento arquitectónico lo consiguió en 1980, cuando se le concedíó el Premio Pritzker en su segunda edición.
Fuente: Obituario LGBTTTI Mexicano. Publicación de Alonso Hernández, 29 de agosto de 2010.
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Fuentes
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