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Retrato de Horacio Mejía Fonseca

Horacio Mejía Fonseca

Edad
46 años
Lugar
Ciudad de México
Fallecimiento
15 de septiembre de 2011

En su memoria

HORACIO MEJÍA FONSECA

(México DF a 5 de noviembre del 1964-íd 15 de septiembre del 2011)

Horacio Mejia Fonseca, documentalista y guionista nacido en la ciudad de México, fue desde niño una persona educada y estudiosa, respondiendo al prototipo de "niño gay" que utilizaba el conocimiento como arma de defensa ante el acoso de los compañeros. Horacio Mejía, desarrollo también una enorme fantasía que le permitía encontrar claves para su seguridad, como el hacer público "su parentesco con el general conservador Tomás Mejía".

Durante su adolescendia adoptó para sí las influencias visuales del punk y del glam como armas de protección en contra de la gente abusadora, al poco tiempo empezó a simpatizar con los movimientos disidentes y de izquierda; característica que conservó toda su vida. Durante esta etapa es que conoce y simpatiza con el trabajo del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, tiempo despúes Colectivo Sol a quienes tuvo siempre en alta estima.

Durante este perido. Horacio conoció a otro jóven apodado por Carlos Monsivaís como "La Zorra" ambos emprenderían la aventura del amor y la amistad, atrayendose las simpatías de otros jóvenes como Rubén Fischer con quienes compartió reflexiones y posturas políticas. Durante esa época fortaleció su identidad con la imagen y vocabulario agresivo de un joven marginado por su orientación, pero con la chispa y el sarcasmo que daba el perreo de alto nivel, con las referencias culturales de la gente preparada.

Horacio, estudió la carrera de comunicación en la Universidad matriculándose en 1994. Conocí a Horacio a finales del 2003 durante un breve encuentro en el Sanborns de Juárez, casi esquina con Balderas, en el que se encontraban personalidades como: Antonio Medina, Antonio Marquet, Gabriel Gutierrez Garcia y Alejandro Reza Arriaga entre otros; ahí tuvimos la oportunidad de conversar y discutir puntos de vista, su persona me resulto agradable, de hecho podría decir que me gustó.

A las pocas semanas me lo encontré en el último vagón, me senté enfrente de él y creyó que me lo estaba ligando, hasta que le hice ver que ya nos conocíamos y empezamos a platicar, fue una chispa que se encendió y al bajar en la estación guerrero nos dimos un beso que provocó que los hombres que transitaban el andén de enfrente nos gritaran ¡perros! se me hizo curioso pues por lo general uno se besa en el vagón y platica en el andén, este hecho ayudo a que el interés se mantuviera.

A la siguiente cita, empezó un breve pero intenso romance, me llevó a su departamento donde hablamos de temas como el VIH y la legalización de la mariguana. Por aquellos días Horacio tenía el propósito de hacer realidad el proyecto "Mientras me muero" con varias historias de vida de gente afectada por el VIH, la cual decide esperar a que llegue su muerte y al ver el retraso de la misma se da cuenta de que sigue viviendo y la vida toma su curso.

Con Horacio pasé la primera mañana del 2004 fotografiando una ciudad de México ante todo desconocida, sin comercio informal, sin mantas con los edificios y riquezas arquitectónicas y de diseño únicas. Horacio fue invitado a la primera comida familiar donde hizo empatía con los varones de mi familia, no asi con las mujeres que se mostraban recelosos de alguien que no compartía los esquemas de un régimen tradicional de familia. Horacio se abrió conmigo sobre su estado serologico, era una persona que sabía lo dificil que era lograr una relación si se mantenían secretos, o mentiras.

El romance terminó tan rápido como empezó pero quedó latente siempre una amistad, aveces muy cercana y otras espaciosa en donde me platicaba de su sobrino menor al quien cuidaba como un hijo y que de alguna manera le resolvió el conflicto de la paternidad ausente. Al carecer de un empleo fijo, Horacio llegó a cuidar a su sobrino, al que educó dentro de sus posibilidades dentro del respeto.

Como amigo, siempre estaba al pendiente de mi persona, atento, cariñoso y siempre dispuesto a dar su mejor consejo aún sin haberselo pedido, cuestión que me ayudó mucho a darme cuenta de las trampas promovidas por compañeros, en las que uno suele caer. En las últimas décadas de su vida decía ya no sentirse gay, no compartía con el modelo de identidad hegemónica de estilo de vida consumista. Era crítico al modelo único de masculinidad, prefería la teoría queer, aunque no era un experto en ella.

Coincidí con el en algunas mesas itinerantes para educar a los servidores públicos en materias de diversidad sexual, que la RIADS a través de Angélica Méndez, organizó y mostró parte de su documental más celebrado, por tratarse de las familias homoparentales, el documental Otras familias de tantas, realizado en 2009. A ultimas fechas estaba en revisión una cronología que queria utilizar para su blog sobre Otras familias, con el fin de que las familias homoparentales encontraran documentos, películas y organzaciones que pudierna apoyarlas durante este largo proceso.

Horacio Mejía, falleció de un golpe recibido durante un accidente doméstico, en el baño. Sus restos fueron cremados.

Fuente: Obituario LGBTTTI Mexicano. Publicación de Alonso Hernández, 18 de septiembre de 2011.
https://www.facebook.com/photo/?fbid=1998825166125&set=g.359703310544

Lo que sabemos de los hechos

Según la publicación del Obituario LGBTTTI Mexicano:
Según la publicación, falleció a consecuencia de un golpe en un accidente doméstico.

Fuentes

Notas periodísticas y publicaciones con las que documentamos este caso. Se abren en otra pestaña.