Pedro Henríquez Ureña
- Edad
- 61 años
- Lugar
- Fuera de México; lugar referido en la reseña
- Fallecimiento
- 11 de mayo de 1946
En su memoria
PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA
(Santo Domingo, 29 de junio de 1884 - Buenos Aires, 11 de mayo de 1946)
Su abuelo paterno, Noel Henríquez Altías (1813-?), era judío sefardí nacido en Curazao y descendiente de judíos expulsados de España que emigraron a Holanda. Su abuela paterna, Clotilde Carvajal Fernández (1819-1873), era hija del cubano Salvador Carvajal y la dominicana de ascendencia taína Juana Fernández, por tanto era descendiente de los últimos indígenas que permanecieron en el dominio concedido al cacique Enriquillo. Su abuelo materno Nicolás Ureña de Mendoza, era un escritor costumbrista y político dominicano.
Sus padres fueron dos prominentes intelectuales: Salomé Ureña, gran poetisa dominicana, y Francisco Henríquez y Carvajal, médico, abogado, escritor, pedagogo dominicano; su ambiente familiar estuvo marcado por la presencia de Eugenio María de Hostos, reformador de la enseñanza y luchador independentista puertorriqueño.
Desde niño Pedro mostró interés por la literatura, pasión compartida por sus hermanos, Maximiliano y Camila, quienes destacarían en el campo de la pedagogía
Tras completar los estudios secundarios, marchó a los Estados Unidos, comenzando así un permanente exilio. Tras pasar por la Habana en 1905, marchó a Veracruz al año siguiente, para poco después asentarse en Ciudad de México y desarrollar ahí una gran labor dentro del Ateneo de la Juventud (1910-1913), durante su estancia compartió con Alfonso Reyes, su admiración por Oscar Wilde, quién le prestó el libro en inglés de “La importancia de llamarse Ernesto”, Pedro Henríquez gustaba mucho de la obra “De Profundis” entre otras lecturas que gustaba Pedro estaba: Uranisme et unisexualité de Marc-André Raffalovich donde una de las tesis que más le llamó la atención fue la imposibilidad de fijar los límites entre la heterosexualidad y la homosexualidad.
Agobiado por la situación política e inestabilidad creados por La Revolución Mexicana, quiso marchar a Europa, viajando a la Habana. El estallido de la Primera Guerra Mundial le impidió salir de Cuba, residiendo entonces, en los Estados Unidos, entre 1915 y 1920. Allí se desempeñó como corresponsal periodístico en Washington y Nueva York, para luego realizar estudios de doctorado y ofrecer docencia en la Universidad de Minnesota, donde un alumno se enamoró de él y tuvo un encuentro homoerótico, algo fallido.
En 1920 viaja a España, a completar sus estudios de Doctorado, y despúes parte a México, en 1921, a colaborar con el proyecto de reforma educativa liderado por José Vasconcelos. En esa época estrecha vínculos intelectuales con Alfonso Reyes y Julio Torri, con quienes participa en diversos proyectos editoriales y de crítica y difusión literaria, es ahí donde conoce al prometedor escritor y poeta Salvador Novo en la Escuela Nacional Preparatoria, a quién acoge en primera instancia y luego al darse cuenta que su protegido es homosexual, le cierra las puertas, el veto durará el poco tiempo que Henriquez permanece en México, fuese que se sintiera atraído por “El Venadito” o que tuvieran un romance secreto, Susana Quintanilla comenta que el maestro Henríquez le dio el poder a Novo de decidir, si este se casaba o no con quién sería su única esposa: Isabel, hermana de Vicente Lombardo Toledano.
Las malas lenguas dicen que durante la ceremonia religiosa Salvador Novo, se hincó y se abrió de hinojos para decir: “Señor, cuídamelo, Señor protégelo; Señor ¿Qué va hacer con una mujer?” con Isabel tiene dos hijas: Natasha y Sonia.
En 1925, Pedro Henríquez Ureña se traslada a Argentina, donde residirá las siguientes dos décadas. Como lo hiciera en México y en España, Henríquez Ureña participa activamente en un resurgimiento cultural e intelectual argentino en las décadas de 1930 y 1940
Ureña tomaba diariamente el tren de la estación Constitución para viajar a la ciudad de La Plata. El 11 de mayo, hace un esfuerzo por alcanzar el tren, sube a él y cuando iba a tomar un asiento, cayó fulminado. Sobre Pedro, la evidencia señala si no una homosexualidad en el armario, si una heteroflexibilidad al interior de una sociedad homosocial.
Si bien no nació, ni murió en México, si pensó en establecerse en el país, además de aportar con su conocimiento y experiencia cultural, durante el momento más crítico del país.
Para efectos legales su nombre era: Nicolás Federico Henríquez Ureña
Fuente: Obituario LGBTTTI Mexicano. Publicación de Alonso Hernández, 11 de mayo de 2021.
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Lo que sabemos de los hechos
Según la publicación del Obituario LGBTTTI Mexicano:
La fuente relata que falleció repentinamente después de abordar el tren hacia La Plata, sin precisar diagnóstico médico.
Fuentes
Notas periodísticas y publicaciones con las que documentamos este caso. Se abren en otra pestaña.