Oswaldo Calderón Guerrero
- Edad
- 46 años
- Lugar
- Lugar no precisado en el encabezado
- Fallecimiento
- 14 de febrero de 2020
En su memoria
OSWALDO CALDERÓN GUERRERO
(Tlanepantla de Baez, Estado de México 6 de julio de 1973 - 14 de febrero del 2020)
Oswaldo Calderón: Retador del absoluto
¡Que tristeza por la muerte de un ser tan brillante y creativo! Es un desconsuelo que te convierte en nada. Él tan independiente e iconoclasta. Nadie como él con su insolente soberbia, con su incorrección y brutalidad. Con una ojetería espontánea e inagotable que fluía como cualquiera de los ríos contaminados de nuestro país: pestilente y purulenta. También con su ternura maternal y fidelidad a prueba de todo. Inteligencia sin par; instinto sin par que se traducía en su perrez consagrada a sus cachorros. Hoy en el sepelio, sus sobrinas lo lloraban desconsoladamente al punto que se encoge el alma. Nadie más las guiará ni cuidará con esa firmeza que solo da la experiencia y un talento fuera de lo trillado. Él fue un roble que creció alto, para dar sombra y cobijar a sus sobrinas y a su público. En esa sombra floreció un terreno de libertad donde todo era posible. En primer lugar, la libertad de decir las impropiedades que nacen de lo más hondo del alma, incluso las más vergonzantes mezquindades. Era un espacio donde se abordaba todo lo que el pudor y las buenas costumbres reprimen. Al carajo la decencia: en el escenario vampírico se bebía como cosaco, se bajaban los pantalones y por la boca salían las injurias más hirientes.
Generosa como solo ella. Oswaldo Calderón ofrecía el veneno y el maná. Bebimos de las dos pócimas, de vida y de muerte, generosamente sin que nada aplacara nuestra sed inextinguible. Esa operación es la que daba la sensación de tener una coraza a prueba de todo. Habíamos sobrevivido a la letal picadura de la alacrana y teníamos el Maná.
En las bacanales vampíricas se brindaba con una invocación "¡Levantemos las copas al Señor!" a la que seguía la respuesta salmodiada: "¡Las tenemos levantadas!” Si existiera el Señor, habría que ofrecerle el pezón para que mame, para que se atasque y goce. Si había que conjurar el miedo, lo primero era acabar con ese Dios iracundo, punitivo. ¡Las infernales Vampiro se colocaban como fuente de goce: de sus senos brotaba a raudales la alegría de la noche! En esta misma sintonía, imagino a Oswaldo diciendo: "¡Levantemos el dedo medio al Señor!" y al coro de sus bacantes añadir: "¡Lo tiene todo acomodado!" ¡Hasta adentro! Esta era la actitud de Oswaldo: Todo, de todo, hasta adentro. La Perra no se andaba con medias tintas. ¡Dios no existe! repetía en sus shows, rubricando su afirmación con una carcajada y un golpe de abanico.
Oswaldo manifestaba en sus apariciones la misma poderosa arrogancia inyectando en el auditorio grandes dosis de relajación, de valemadrismo.
Oswaldo Calderón respiraba a fondo cuando hacía retumbar el recinto dionisiaco en el que estuviera con una colosal impertinencia. Había que romper las buenas costumbres, los requiebros. La fiesta de la transgresión debe continuar. Con el mismo frenesí.
Cuando lo conocí de cerca, estaba tan afectado por una gripa que pensé en el desencadenamiento inminente de las peores complicaciones: “¡Ay! ¡Esta no durará!” Me dije para mis adentros. Eso sucedió hace más de quince años en una obra cuyo nombre olvidé en el centro cultural el Foco, que antes llevaba otro nombre. Muchos episodios hospitalarios siguieron. Su carácter retador lo ejercía con el absoluto. Con la muerte misma a quien retaba de diversas formas y a menudo. Calderón ponía a prueba la resistencia de su cuerpo para demostrarle al destino que poco le importaban los riesgos y el sello de handle with care que imprimen en nuestro cuerpo: él no iba a dar un solo paso atrás ante nada ni nadie. Su enseñanza iba por “trátese con la mayor brutalidad” para que salga la casta, si es que la había.
En la segunda presentación de Dragas en rebeldía en el Bar Nicho, me señaló que faltaba ahora analizar el universo drag desde la perspectiva de los empresarios y RP’s. Es una buena idea que habrá que poner en práctica inmediatamente. Yo fracasé con dos de los empresarios de espectáculos drag a los que intenté entrevistar. Y es una pena: tengo la impresión de que los empresarios son celosos con su información. No quieren revelar nada de las intuiciones que los guían.
No publiqué en Dragas en rebeldía una entrevista que demoró en enviarme. Ya no pude incluirla en el libro. De hecho, nunca me remitió el texto que estaba terminado ni se la pedí, porque una vez dictaminado el material es imposible añadir algo. Espero que el texto se pueda recuperar de su disco duro; que no se pierda. Y ahora yo soy el que reivindica la coautoría: es de Oswaldo tanto como lo es mío que fui quien disparó la batería de preguntas.
Es de las personas que siempre echaré en falta. Este mes se me han ido dos personas importantes en mi vida. Edgar Martín y Oswaldo Calderón ambos remodelaron mis hábitats. Edgar fue arquitecto de gran talento que diseñó un departamento en la calle de Londres en que fui intensamente feliz. Oswaldo rediseñó mi exploración sobre cultura gay. Conocerlo me cambió la vida y la perspectiva. Una cátedra tras otra dictaba con su actitud, con sus afirmaciones vehementes, intransigentes, impulsoras.
¿Cómo describir su pasión por el teatro? ¿Cómo describir su capacidad de goce? Ahora que me asomé a la ventana de su féretro vi a un hombre fuerte, entero, en paz. Vivió siempre como quiso. Hizo lo que quiso. Tenía mucho por delante pero el simplemente ya no quiso vivir. La obsesión por la muerte data de mucho tiempo atrás. Era cuestión de asistir a los espectáculos para escucharlo: una de sus fantasías era la de morir en un pasón. De allí su atasque. Porque siempre fue una mujer atascada en todo. Este gesto de comer a puños con feroz apetito define su actitud vital. Esa avidez la transmitió a la gente. A todos esos jóvenes que quieren una educación real que nada ni nadie da. No la da la escuela; no la da la sociedad. Una y otra son centros sometedores, esclavizantes. Hay que entrarle a todo a fondo. Hay que hacerlo con vigor, ciegamente. En el aquí y en el ahora. El mañana no existe. El pasado tampoco. Esa pasión por el presente, es justamente al que llego en esta última mirada que doy a Oswaldo Calderón en su féretro, sobre el cual puse una foto donde viste con lentejuela multicolor. El presente se apagó, querido Oswaldo Calderón. Nos queda el presente del duelo, de echarte en falta. El presente de tomar el relevo. El show debe continuar.
Sus restos fueron velados el 15 de febrero de este año en el velatorio No. 18 IMSS Tequesquinahuac, calle Francisco Márquez. Tequesquinahuac No. 2. Su cremación se realizó a las 18 horas
Fotografía por Manolo Martínez
Texto de Antonio Marquet.
PD: Manolo Martínez, nos envió el siguiente texto que comparto:
OSWALDO CALDERON GUERRERO - SUPER PERRA
(6 de julio de 1973 - 14 de febrero del 2020)
Nació en Tlanepantla de Baz, estado de México, quién diera vida a su ahora legendario alter ego, "SUPER PERRA" en las noches de cabaret LGBT del entonces distrito federal por ahi de 1997.
He tratado de encontrar las palabras adecuadas para describir a mi querido Oswaldo pero no las hay porque precisamente el era eso, la voz fuerte y ronca de lo políticamente incorrecto, aquel que decía fuerte y claro lo que todos pensamos pero muy pocos nos atrevemos a decir.
Tan ácido en el escenario y tan cálido y amable en el trato personal fue un incansable artista, activista y crítico político que se va dejando un hueco en los escenarios y en nuestros corazones que será imposible de llenar, dejándonos buenos recuerdos y una gran escuela en el sin número de artistas Drags que ayudó a formar, pues en todo Oswaldo era un revolucionario pero al mismo tiempo un purista de su arte.
Quienes tuvimos la dicha de conocerlo como Artista y como persona quedamos marcados de por vida de la excelente persona, y artista que fue nuestra admirada Super Perra, siempre dispuesto a brindarse como amigo y como perito de su arte.
Obligados estamos los que le conocimos a continuar con su legado, con su lucha por qué ello, como la función en el cabaret siempre debe continuar aunque nos vas a hacer muchísima falta.
Hasta pronto querido Amigo Oswaldo Calderón/ Super Perra.
"Somos efímeras, nacidas para ser olvidados" Calderón Guerrero
Fuente: Obituario LGBTTTI Mexicano. Publicación de Alonso Hernández, 4 de marzo de 2020.
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Lo que sabemos de los hechos
Según la publicación del Obituario LGBTTTI Mexicano:
Los textos expresan interpretaciones personales sobre su relación con la enfermedad y la muerte. No se toma ninguna de ellas como diagnóstico o causa comprobada.
Fuentes
Notas periodísticas y publicaciones con las que documentamos este caso. Se abren en otra pestaña.