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Retrato de Rubén Darío Galicia Piñón

Rubén Darío Galicia Piñón

Edad
66 años
Lugar
Ciudad de México
Fallecimiento
30 de diciembre de 2019

En su memoria

RUBÉN DARÍO GALICIA PIÑÓN
(México DF a 24 de julio de 1953-Ciudad de México 30 de diciembre del 2019)
Era hijo del chofer José Galicia y de Felipa Piñón quienes tenían su domicilio en Doctor Barragán, sus abuelos paternos y su abuela materna estaban vivos todavía cuando nació. El escritor Juan José Oliver, lo recordaba a los 19 años, con un cuerpo de bailarín, con caminar elegante, mirada alegre:

“Lo conozco desde que entró a la Facultad (de Filosofía y Letras), era bello, esbelto, inteligente, pícaro, no hacía aspavientos de su homosexualidad, pero no la escondía, estaba lleno de gracia. Conocí a Santiago, a Bolaño y los otros antes que se declararan infras, pero los poemas de Darío fueron los que me atraparon por su musicalidad”
Los infrarrealistas era una corriente literaria –fundada en 1975 en el Distrito Federal– que buscaba una poesía libre y personal. Su consigna era: “Volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial”. Braulio Peralta, quien también lo conoció en su juventud, lo retrata con la generosidad y cariño, con el que se recuerda a un viejo amigo de la juventud:

“Delgado, estatura media, vestías con pantalones de campana y zapatos con plataformas más grandes que cualquiera de las estrellas del espectáculo de hoy. Tu pelo largo al estilo del Jim Morrison. No eras bello, no. Pero tenías juventud y eso ayuda a cualquiera que además maneja la sincronía de las palabras, esa perfecta armonía para seducir. Por eso cuando fuiste a presentar tu primer libro estaba a tu lado una belleza de hombre que cualquiera envidiaría. Un hombre que te amaba y te hacía el amor toda la noche —presumías.”
Darío, se asumió homosexual con honestidad y rebeldía desde los tempranos años setenta, con esa honestidad y rebeldía también cultivó la amistad, un don que le daría alegrías como la que menciona el escritor Ernesto Reséndiz:

“Estado de sitio, que Óscar Oliva dedicó a su amigo: “A Darío Galicia única voz joven en la poesía del mundo. Óscar México/1971”. El poeta Oliva le firmó a su amigo poeta Galicia el libro con el que ganó el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1971.”
Oscar Oliva no fue el único amigo en dedicarle su obra, Carlos Monsiváis haría lo mismo con “Amor perdido”, ejemplar que más tarde terminaría en la librería Madero de Enrique Fuentes, donde mucho tiempo después el poeta terminara vendido su biblioteca personal para sobrevivir al desempleo. Darío, fue dichoso en el amor estudiantil y también proletario como lo menciona en su poema “Fábula de amor”:
Nuestro amor es una fábula/ Una película que nadie quiere / Filmar /Dos muchachos /Dos cuerpos desnudos en la hierba: /Y aire haciendo vibrar /Ondas de colores /Nuestro amor es una historia /Prohibida/ Y aun así tú y yo /Nos besamos en reforma/ Y en la universidad /Ocultos en las sombras /Y también cuando /No resistimos /El brillo y la atracción /De nuestros labios. /La fuerza de cuatro piernas /Y esta honda ternura /Y la necesidad de /Amarnos /Frente a la luz del día./ Simplemente como dos hombres que se aman. “
La poesía que además de ser personal y biográfica también nos hablaba de los contextos de la prostitución masculina de su momento, Darío tenía la habilidad de descubrirnos dentro de lo sórdido, la belleza, como en “Blues para el retrato de un muchacho proletario”:
“En aquel invierno miré su rostro por primera vez: tenía 16 años, el rostro demacrado y más hermoso aún que el del Che Guevara.
Esta tarde el atavismo es inevitable, esta tarde evoco el rostro de aquel muchacho proletario. En aquel invierno los termómetros marcaban 3° bajo cero. Y sus zapatos estaban rotos y sus blue jeans raídos y sus bolsillos sin monedas. (Si Vittorio de Sica lo hubiese visto seguramente lo habría filmado.)
En aquel invierno cada claxon era un hito entre el suicidio y la vida, una campanada loca que se rompía lentamente en su tímpano. Sus retinas se concentraban con asco en un lujo inaudito, en un orden aparente, en una cruel abundancia.
En aquel invierno él acostumbraba pararse frente a los baños de vapor o en una esquina. Y en los glaciares esquizofrénicos de su mente anidaba la esperanza de poder vender esa noche su cuerpo a cambio de una cama y un plato de comida. “
Braulio Peralta nos señala un viejo lugar en el mapa de la homosociabilidad y homoerotismo de nuestra ciudad, un lugar que no solo servía para el taco de ojo, también para la conversación y desde luego el cultivo de la amistad, bajo la mirada de un Carlos Monsivaís paternal:

“Pero antes, cuando éramos muy jóvenes y gozábamos esas caminatas por la Alameda, cuando discutíamos las obras del momento, cuando Carlos Monsiváis nos recriminaba —decía—, porque perdíamos el tiempo en naderías…”
A menudo Darío Galicia y Uriel Martínez coincidían en los talleres de creación literaria de Óscar Oliva y en el de Juan Bañuelos, al tiempo que Darío, estudiaba Letras inglesas y Uriel Martínez Letras españolas, confluían en “el aeropuerto” —espacio común de convivencia entre los estudiantes de distintas licenciaturas entre una clase y otra—, donde una tarde, el poeta le dijo:.
“—Uriel, hagamos un acto contracultural: vamos a besarnos. Yo no lo pensé dos veces, pues sabía que me faltaría coraje para hacerlo pasado cierto instante. Lo hicimos, recuerdo que cuando empezó a meterme la lengua más allá del paladar y luego de transcurrido el tiempo que según yo lleva el darse un beso en un sitio público como una acción heterodoxa, lo aparté y le dije: “Ya”.”
Hacia la década de los setenta, la homosexualidad era considerada una patología, familiares y “amistades” bien intencionadas no dudaban en internar a sus parientes “incómodos” y tratar de “curarlos”. La periodista Ana Clavel, nos devela el drama que vivió el poeta Darío Galicia, de tan solo 23 años de edad, sumándose a la lista invisibilizada de hombres y mujeres homosexuales que fueron tratados por “la ciencia:

“En 1976, Darío Galicia fue sometido a una operación por aneurismas cerebrales. Un poema de Bolaño, “Visita al convaleciente”, da cuenta del hecho. ¿Cómo fue que esa intervención quirúrgica se convirtió en la práctica bárbara de una lobotomía por su condición homosexual?”
Los padres ya ancianos de Darío solo espetarían la frase “no hay mal que por bien no venga” ante esta violencia ejercida a su hijo, por haber desafiado a la sociedad con su homosexualidad. Durante esta década, Darío se convirtió en una de las promesas de la poesía joven mexicana, ligada al grupo de los infrarealistas, fue antologado por Gabriel Zaid en: “Asamblea de poetas jóvenes” (1989), bajo el sello Siglo XXI.
Ya en los años 80, se le encontraba en los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras y corría ya la leyenda negra de su lobotomía, procedimiento médico que minó su capacidad intelectual y su salud entre muchas cosas. El arte supera a la ciencia, al transmitirnos la vivencia de Darío bajo el yugo médico en “Autobiografía: mándeme a la silla eléctrica”, Darío retrata no solo su vivencia, también la cotidianeidad de la homofobia familiar y social, que casi logra borrarlo de la memoria histórica:

“Oxido la tarde en el café/ Un duelo negro refleja mi sombra/ Recorro el cielo/ Mi eterno Meinkampf /Ataúd negro sin estrellas /Las estaciones son polvo negro/ No existe el color/ El negro es mi duelo/ Mis ojos tapados en una celda blanca/ No hay voluntad/ Los tranquilizantes son el péndulo de mi mente /Aquí estoy encerrado/ En mi crujía/ Donde ninguna alma late/ ¿La salud mental?... Es su invención/ Psiquiatras asesinos/ Enfermeros carcelarios /Enemigos de la invención y la Utopía/ A mi huelga de hambre /Pinchan mis venas con comida artificial /Cada gota que cae es un gusto por mi náusea/ Me es vetado el grito/ Un golpe/ Otro madrazo/ En un psiquiátrico/ Donde ronda mi cadáver/ No espero mi Hiroshima/ Soy un ciudadano desconocido/ Soy un expediente psiquiátrico/ Donde no tengo nombre/ Ni historia. “
Después de este pasaje realmente aterrador, Darío poco pudo hacer ante la disolución del grupo que le había dado cobijo, los infrarrealistas, José Vicente Anaya menciona este pasaje:

“A finales de 1978 nuestro grupo se deshizo, sucedió lo que yo he llamado la diáspora infrarrealista. Algunos se fueron a Europa, entre ellos: Bolaño, Montané, Piel Divina y Rosas Ribeyro, el peruano. Fue una reacción porque los grupos culturales bien posicionados y poderosos del status quo cultural mexicano nos cerraron las puertas. Yo viajé, mochila a la espalda y sleeping bag, por todo México durante cinco años. Medina se fue a Estados Unidos y al año se decía poeta chicano, escribía textos con títulos en inglés, tengo ese su primer libro.”
Darío se convirtió en una sombra de sí mismo, pero que aún lograba jugar el juego de la seducción y mantener a raya, al mismísimo Monsiváis como señala Uriel Martínez:

“Antes de mi emigración de la ciudad a algún punto del norte del país, inicios de 1986, y como parte de su ciclo de convaleciente del aneurisma cerebral, el poeta —en una de las innumerables charlas que teníamos en casa—, me confesó haber recuperado la capacidad de eyaculación, al tiempo que me contaba sus aventuras con personas del medio literario y teatral. Recuerdo que en una ocasión Darío había sido invitado a casa de Carlos Monsiváis a una reunión de amigos del medio literario y donde, esa vez, sólo llegó el poeta de “Historias cinematográficas” a quien el otro trató de seducir y, dado el asedio, Darío optó por dejar con un palmo de narices, sin que aquel viese cumplidas sus pretensiones. Ese pasado removido de dos décadas atrás, decía, y una ciudad que ya me es ajena, además de un párpado caído como el de Jorge Luis Borges, hizo que me agazapara ante la posibilidad de un reconocimiento mutuo.”
Darío Galicia fue un autor prolífico, entre su obra podemos encontrar: “Historias cinematográficas”, publicado por BUAP en 1987, y “La ciencia de la tristeza y otros poemas”, publicado por la UNAM, en la serie “La Huerta”, en 1994. Sin embargo su rastro se esfumó al finalizar la década de los 80. Hasta el año 2000 aparecieron, intermitentemente, poemas, traducciones, ensayos y cuentos suyos en diversos suplementos y revistas como: La Revista de la Universidad, Punto de Partida, Plural, Diálogos del Colmex, El Búho, Sábado, Tierra Adentro, Gay Sunshine, Hora de Poesía, Rimbaud Vuelve a Casa o periódicos como El Novedades.

El escritor chileno Roberto Bolaño, quien fuera amigo de Darío Galicia, tomó parte de su personalidad lo convirtió en el personaje “ficticio” de Ernesto San Epifanio –un personaje gay y transgresor- en su novela: “Los detectives salvajes” publicado en 1998 bajo el sello de Anagrama
En 2001, Víctor Manuel Mendiola le haría justicia al antologarlo en “Sol de mi antojo” una de las antologías más completas de la poesía homoerótica en México. Los poetas Uriel Martínez Venegas y José Vicente Anaya, el librero Enrique Fuentes, el impresor Juan Pascoe dieron noticia de haberlo visto en situación de calle en diferentes momentos
La escritora Carmen Boullosa, que lo conoció cuando obtuvieron la beca Salvador Novo en 1975, escribió en un artículo publicado en Día Siete en abril de 2008, sobre el estado de indefensión en que nuestro país podía abandonar a sus creadores caídos en desgracia. Esto motivó a que el fotógrafo Javier Narvaéz emprendiera una búsqueda del poeta y encontrara en un indigente encorvado y envejecido los rasgos del joven poeta, que había sido por aquellas fechas, sus conocidos le huían, aunque Darío era casi seguro que los reconocía y se sabía expulsado de la sociedad..
En mayo de 2014 apareció la antología poética del infrarrealismo ‘Perros habitados por las voces del desierto’, compilada por Rubén Medina. José Vicente Anaya cuestionó como un acto de censura, la exclusión de varios poetas, como: Darío Galicia, Lorena de la Rocha, Lisa Johnson y Vera Larrosa.
El sábado 6 de abril Ana Clavel, el poeta Luis Antonio Gómez –amigo del poeta desde los años setenta- y el editor Mario Raúl Guzmán habían encontrado a Darío Galicia, en una situación más que lamentable, con un tumor en el vientre. Es entonces que prepara una noticia que se hará pública el 9 de junio del 2019, bajo el título “Darío Galicia vuelve a casa”, la autora pidió el apoyo de sus amigos:

“pueda ser asistido en alguna institución médica a fin de determinar sus condiciones reales de salud y darle el debido tratamiento, así como la colaboración para gestionar algún tipo de pensión que le permita vivir con decoro”.
Galicia tenía problemas de salud, alimentación y manutención, apenas era cuidado por su tía, ya octogenaria en un departamento en la colonia San Andrés Terepilco en la alcaldía de Iztapalapa. La luz de Darío Galicia, se extinguió en el hospital de Xoco, por una crisis diabética.
Información tomada de:

https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10157630859256259&set=a.219397761258&type=3&theater
https://www.milenio.com/.../paso-dario-galicia-companero...
https://www.milenio.com/.../dario-galicia-cuatro-poemas...
https://www.razon.com.mx/.../amigos-buscan-rescatar-de.../
https://www.milenio.com/.../la-letra.../ernesto-san-epifanio
https://www.razon.com.mx/.../muere-el-poeta-mexicano.../
https://www.proceso.com.mx/.../a-los-66-anos-murio-el...
https://www.proceso.com.mx/.../una-antologia-excluyente-y...
https://www.m-x.com.mx/analisis/vida-y-muertes-de-un-poeta-homosexual?utm_source=FB&utm_medium=ANALISIS&utm_campaign=ANA%20CLAVEL%20VIDA%20Y%20MUERTES&fbclid=IwAR3xm64eVlR2ZM4evRYiSKPV84Qy_w2XmDLRD_li3alDSgDq_1jIJqkM92A
https://elhorizonteonduladodelmar.wordpress.com/.../...
http://www.laizquierdadiario.mx/El-ultimo-de-los...
https://revistareplicante.com/el-llamado-secreto/

Fuente: Obituario LGBTTTI Mexicano. Publicación de Alonso Hernández, 12 de enero de 2020.
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Lo que sabemos de los hechos

Según la publicación del Obituario LGBTTTI Mexicano:
La publicación atribuye el fallecimiento a una crisis relacionada con diabetes, atendida en el Hospital Xoco.

Fuentes

Notas periodísticas y publicaciones con las que documentamos este caso. Se abren en otra pestaña.