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1. No todas las propuestas valen lo mismo. Una reforma a la Constitución o una ley nueva pesa 3; una reforma a una ley o código, 2; un exhorto o punto de acuerdo, 1, y un posicionamiento, 0.5. Es una adaptación del Índice Multidimensional de Trascendencia (Bárcena, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 2019), que distingue las propuestas de alto impacto de las simbólicas.
2. Importa qué pasó con cada una. Aprobada suma 100; revisada por la comisión, 60; a tiempo, 35; tardada, 15; rechazada, 5, y congelada, 0. La calificación es el promedio, dando a cada propuesta el peso de su trascendencia. Los posicionamientos no se votan, así que no entran en la calificación.
3. Colores. Verde: logra resultados. Azul: sus propuestas avanzan. Amarillo: presentó, pero sus propuestas están congeladas o detenidas (falta impulso, no necesariamente mala fe). Rojo: presentó o respaldó propuestas en contra de los derechos LGBTTTIQANB+. Gris: guardó silencio, sin presentar ni respaldar nada.
4. Aliadas que impulsan y aliadas que acompañan. Presentar una propuesta vale el doble que firmarla en apoyo. Quien presenta iniciativas de ley impulsa la agenda; quien solo firma, presenta exhortos o se posiciona, la acompaña.
70 o más: efectiva · 45 a 69: avanza · 25 a 44: en espera · menos de 25: presentó, sin avance. Solo contamos las propuestas sobre derechos LGBTTTIQANB+ que sigue este observatorio, no todo su trabajo legislativo. Medimos el avance en el Congreso; si una ley se cumple después, en la vida de las personas, requiere una evaluación de impacto ex post como la que propone Transparencia Mexicana (2023).