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Retrato de Jonathan Cortez Ayala

Jonathan Cortez Ayala

Lugar
México
Fallecimiento
27 de agosto de 2015

En su memoria

JONATHAN CORTEZ AYALA

(Ecatepec, Estado de México 1991-Chiconautla, Estado de México 27 de agosto de 2015)

Hijo de Adrían Cortez y Gloria Ayala. Johnathan o Joni como le decían cariñosamente daba servicios de belleza a domicilio.

El 19 de agosto de 2014 era su día de descanso y había salido por algunos encargos cerca de su domicilio, en Ecatepec, cuando un auto se acercó y sus ocupantes le preguntaron por la ubicación de una colonia. Abrieron las puertas traseras, lo detuvieron entre varios hombres, lo subieron, lo golpearon y se lo llevaron al Ministerio Público de San Agustín.

Su familia supo que estaba detenido porque aún no le quitaban el teléfono celular. A pesar de que fueron a buscarlo, los policías ministeriales negaron que Joni estuviera allí. Fue varios intentos después que pudieron verlo, sólo por unos segundos, pues a pesar de que originalmente estaba acusado de cohecho e iba a salir libre mediante el pago de una fianza, allí mismo les dijeron que lo habían identificado como homicida y lo iban a trasladar de inmediato al penal.

Tiempo después contó a sus familiares que durante el traslado lo golpearon hasta que aceptó haber cometido el asesinato.

La propia familia investigó y supo que quien había fallecido era una persona en situación de calle. Las autoridades argumentaron que encontraron el cuchillo con el que se cometió el crimen aunque en éste no había huellas de Joni. Además, el día que ocurrió el crimen él estaba en casa de una vecina, arreglando el cabello de una chica de 15 años que celebró su fiesta esa tarde.

Casi recién ingresó al penal, ubicado en el municipio de Ecatepec, el cuerpo de Joni comenzó a llenarse de granos supurantes de pus. Las autoridades del penal dijeron que estas lesiones eran causadas por una epidemia, pero que ya se le había dado medicamento, y advirtieron que había que recordar que eso era un penal.

Mientras tanto, las condiciones de vida de Joni eran deplorables, dormía en el piso, junto al excusado. Su familia le pagó un camarote pero su estado de salud agravó.

En abril de 2015 fue detectado VIH positivo, aunque él nunca dio su consentimiento para que le hicieran una prueba de detección. Debido a que tenía frecuentes diarreas y gripes, lo enviaron al hospital de Las Américas, también en Ecatepec, y al Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (Capasits) donde le confirmaron su seropositividad y le otorgaron medicamento, el cual fue entregado a las autoridades carcelarias.

Pasó cuatro días en el hospital y regresó al penal, donde fue colocado en la enfermería. Según las autoridades, no podían trasladarlo a un centro de salud porque no estaba grave. El argumento era que ya nadie se moría de VIH y que con los fármacos era suficiente.

Además, culpaban a Joni de su estado de salud porque “no le echaba ganas”, ya que no se bañaba, en realidad, a causa de que no podía ponerse de pie, o tenía todo el cuerpo con llagas porque no le cambiaban la posición en la cama. No tenía todos sus medicamentos a la mano porque nadie se los pudo llevar de la celda donde estaba a la enfermería. Su familia le había comprado algunas cremas para los brotes y no se las ponían. Igualmente, a nadie le constaba si le daban sus medicamentos antirretrovirales. Él recibía pastillas pero no sabía para qué eran.

Desde aquel abril hasta agosto, Joni paso la mayoría de su tiempo en la enfermería, o de manera esporádica, en el hospital Las Américas, a donde era enviado a pesar de ser un nosocomio sin especialistas en el área de infectología. Nunca volvieron a enviarlo al Capasits, a pesar de que éste se ubica al lado del hospital.

Los reclamos eran constantes de parte de la familia y también de Letra S, organización que lo acompañaba y que gestionó su atención médica en el Capasits y presionó para que continuará su permanencia en la enfermería del penal. El personal del área de salud les dijo que con unas leches fortificadas “se iba a levantar”. Ya no se supo si el método propuesto sería útil. Él murió, cuatro días antes de la reapertura de su caso a revisión ante la serie de irregularidades encontradas, como el hecho de que nadie lo había señalado directamente como culpable.

Joni falleció creyendo que se le haría justicia, pues se sabía inocente de los cargos que le imputaron. El 9 de octubre del 2015 se subió este obituario en una de las calaveras por carecer de fotografía, gracias al artículo de Gloria Piña, contamos ahora con su rostro y nombre.

Fuentes

Notas periodísticas y publicaciones con las que documentamos este caso. Se abren en otra pestaña.