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Retrato de Mario Arturo Ramírez Vega

Mario Arturo Ramírez Vega

Lugar
México
Fallecimiento
14 de noviembre de 2009

En su memoria

MARIO ARTURO RAMÍREZ VEGA

(Colima 1971-14 de noviembre de 2009)

Desde su llegada a la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima Mario Arturo, mostró que no dejaría pasar ninguna oportunidad de comerse el mundo, no nada extraño para los nacidos bajo el signo de Virgo, su sed por dejar huella era una constante en su vida.

Atrás había quedado su interés por presidir la Federación de Estudiantes Colimenses (FEC), al concluir su etapa como Presidente de la Sociedad de Alumnos de su escuela en su periodo 1994-95 al concluir sus estudios universitarios. En su vida había cruzado varias fronteras, de la radiodifusora XEMAX en Tecomán a la televisión estatal XHAMO Canal 11 durante sus estudios universitarios (generación 1991-95), pero sería el mundo de los caminos espirituales al New Age lo que marcarían, convirtiéndolo en uno de sus promotores de estas disciplinas, esta labor lo ubicaría en los cuernos de la luna a nivel estatal siendo conductor del Grupo Acir Colima, y en los últimos años de su vida muy cercano a la pareja gobernante de los destinos del estado desde la casona de la Calzada Galván Sur, Silverio Cavazos Ceballos y Idalia González Pimentel (2005-2009), él como muchos otros cumplía uno de los requisitos para ser cercano a la familia real: ser oriundo del Valle de Tecomán, las puertas de la Casa de Gobierno se abrirían de par en par, pasando a ser parte de los amigos de la gran familia Cavazos González.

Durante más de diez años su trabajo lo llevo a conocer a todo tipo de personas necesitadas de escuchar un mensaje positivo sobre algún problema que les afectaba y no lo habían solucionado con algún con otro profesionista, recurrían a él en busca de ayuda para acabar con el dolor y la angustia. Mario Arturo los escuchaba y junto a su equipo de trabajo canalizaban la problemática en cuestión, alcanzando los objetivos anhelados por los usuarios a su recinto.

En su último viaje al continente europeo a finales de octubre de 2009, en especial a Turquía las fotos mostradas en su perfil de Facebook, daba cuenta de la tranquilidad con la que vivía en su última etapa antes de ser una cifra más de los crímenes de odio en Colima. A sus 38 años su vida íntima con personas del mismo sexo era algo que había dejado de ser un rumor de vecindad de barrio, esconder su manera de amar en algunos círculos sociales ya no era una opción, era frecuente verlo en los espacios de socialización con jóvenes, el aura que lo envolvía en este momento lo cegaban por momentos y no lo hacían ver por momentos se ponía en estados de gran vulnerabilidad como cualquier ser humano, bajando la guardia de su protección personal.

La noche del 14 de noviembre del 2009 sería la última vez que se le vería con vida a Mario Arturo, esa noche se encontraba acompañado de su señora madre Ramona, era el conductor oficial de la modelada del diseñador de modas y gran amigo Noé Chávez, cuyo regreso a las pasarelas mostraría sus más recientes creaciones a la sociedad colimense, al término de la exhibición regreso en compañía de su madre a su departamento ubicado cerca de una conocida plaza comercial, donde se despide de su progenitora, sin saber que no se volverían a ver ni mucho menos a reír de lo que acontecía. Ella se retira a descansar a su habitación deseando a su hijo las buenas noches. Aún a la noche le quedaba poco tiempo para que las campanas del reloj anunciarán las doce campanadas cuando Mario Arturo decide regresar a divertirse a los terrenos de la Feria de Colima y continuar la velada en compañía de amigos cercanos. Mientras solo recorre las instalaciones del recinto ferial el olor a comida lo sorprende y decide detenerse en establecimiento de hot dogs, donde fue visto en compañía de unos jóvenes públicamente antes de su desaparición.

Al día siguiente Doña Ramona al ver la cama de su hijo sin deshacer y que su hijo no regresaba a casa, la angustia y la desesperación de no tener noticia alguna, por su mente pasaban pasajes nada alentadores, a su vez las horas empezaban transcurrir un sentimiento de impotencia la tomo presa y no tuvo más remedio que dar a viso a las autoridades de la desaparición de su querido hijo. La cercanía de sus hijas Isela y Maye
trataban de reconfortarla. Pero el dolor en su corazón era incontrolable.

Ésa mañana unos campesinos encontrarían el cuerpo de una persona del sexo masculino, tez blanca, el cual mostraba fuertes golpes en la cabeza y en el rostro, vestía pantalón azul de mezclilla, playera color lila, cinturón de tela negro con blanco, tenis tipo Vans color negro con blanco y calcetines negros, el hallazgo fue en la barranca La Difunta, cerca de la comunidad de Tuxpan, Jalisco. El cuerpo sería trasladado al nosocomio para los reconocimientos de ley por personal de la Secretaría de Seguridad Pública Jalisciense. Mientras las llamadas telefónicas de seres queridos y amigos estaban en alerta para dar con el paradero de Mario Arturo, la angustia los paralizó al saberse de la localización del cuerpo de una persona que le habían arrebatado con saña su vida.
Las campanas de la Basílica de Menor de Colima anuncian la misa de cuerpo presente, son las cuatro de la tarde del 19 de noviembre del 2009, y el recinto católico se encuentra abarrotado, no le cabe ninguna alma más, multitudes parecidas solamente son vista en la Misa de los Fieles Difuntos o el 12 de diciembre por el novenario de la Virgen de Guadalupe, pero en esta ocasión están reunidos para acompañar a su mentor, amigo, hermano, tío, primo, compañero de yoga a su última morada, en el ambiente reinan varios sentimientos en los rostros de quienes vinieron vestidos de blanco: la indignación, la sorpresa, la angustia, la impotencia, la desesperación se respiran en el aire junto con la interrogante qué ser humano puede arrancarle la vida a otro ser humano causando un gran dolor a sus seres queridos y no haber tenido ni siquiera un poco de piedad para Mario Arturo. Su féretro permaneció cerrado desde su llegada para su familia no había mejor recuerdo que la imagen de su rostro lleno de vida y felicidad conocida por todas las personas cercanas a él.

Las interrogantes sobre como ocurrió esta tragedia por varios días quedaría grabada en la memoria colectiva de los colimenses, sobre su automóvil Tsuru gris, en donde Mario le gustaba dar la vuelta todas las noches por el centro de la ciudad, nadie volvió a tener noticia alguna, ni sus familiares. Atrás quedaría uno de sus sueños ser gobernador de su tierra natal como alguna vez lo había expresado en su etapa universitaria.

Las teorías sobre su muerte no dejaron pasar la oportunidad de hacerse presente en este caso. Extrañamente su partida pasaría a un segundo plano en el primer aniversario luctuoso con el atentado al exgobernador Silverio Cavazos Ceballos, afuera de su domicilio la mañana del 20 de noviembre del 2010, este hecho marcaría el inició de una etapa de guerra entre los grupos del narco en el estado por el control de la plaza.
Como lo expresó un amigo suyo en cuenta de Facebook de Mario Arturo sobre la paz y la tranquilidad que proyectaban en sus fotos en su viaje a Turquía, los años no parecían quedarse en su rostro como el protagonista de la novela El retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde, el eterno Mario Arturo quedará grabado en la memoria de los seres que lo amaron en vida y aún lo extrañan día a día en cada momento.

Con el paso de los años la herida de su atentado poco a poco se ha ido cerrando, sin haber detenido a ninguna persona por este hecho que le arranco la vida a un ciudadano que podría ser integrante de cualquier familia colimense. Se ha convertido en un crimen sin castigo en larga lista de injusticias en agravio de la familia colimense.

Texto y foto por Marco Antonio Perez Gaspar

Fuentes

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